¿Qué es un sacerdote?

«El sacerdote está al servicio de los hombres: es ministro de su salvación, de su felicidad, de su auténtica liberación», Benedicto XVI.

¿Qué y quién es un sacerdote?

«Los presbíteros, los sacerdotes, son en la Iglesia y para la Iglesia una representación sacramental de Jesucristo, Cabeza y Pastor», san Juan Pablo II.

Cuando un sacerdote se forma y recibe el Sacramento del Orden, queda preparado para prestar su cuerpo y su espíritu, o sea todo su ser al Señor, sirviéndose de él, «especialmente en aquellos momentos en los que realiza el Sacrificio del Cuerpo y de la Sangre de Cristo cuando, en nombre de Dios, en Confesión sacramental, perdona los pecados.

La administración de estos dos Sacramentos es tan capital en la misión del sacerdote, que todo lo demás debe girar alrededor», san Josemaría.

Benedicto XVI · AG 24/06/09

En cuanto a la misión de un sacerdote, «precisamente porque pertenece a Cristo, el sacerdote está radicalmente al servicio de los hombres: es ministro de su salvación, de su felicidad, de su auténtica liberación».

Misión de un sacerdote

Por san Juan Pablo II y san Josemaría Escrivá de Balaguer.

juan pablo segundo

«Nuestra identidad tiene como última fuente el amor del Padre (…) La vida y el ministerio del sacerdote son continuación de la vida y la acción del mismo Cristo».

San Juan Pablo II, Mensaje, 02-11-1990.

san josemaria la mision de un sacerdote

¿Cuál es su identidad? Se pregunta san Josemaría: «La de Cristo. Todos los cristianos podemos y debemos ser no ya alter Christus, sino ipse Christus: otros Cristos, ¡el mismo Cristo! Pero en el sacerdote esto se da inmediatamente, de forma sacramental».

San Josemaría, Sacerdote para la eternidad, 13-04-1973.

¿Para qué instituyó Cristo el ministerio sacerdotal?

Por beato don Álvaro del Portillo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei. 

Beato Álvaro del Portillo

El ministerio sacerdotal, existe no para sí mismo, sino para «la formación de la comunidad cristiana, hasta hacerla capaz de irradiar ella misma la fe y el amor en la sociedad civil». (Beato Álvaro del Portillo – Escritos sobre el sacerdocio).

Siendo su identidad sacramentalmente la identidad de Cristo, la fidelidad del sacerdote se corresponde con la fidelidad de Cristo. De ahí la necesidad de la santidad del sacerdote, no ya para la eficacia objetiva de los sacramentos, sino para el futuro pleno del servicio que, con todo ministerio, presta a los fieles.​

«Aunque su diferencia es esencial y no solo en grado, [el sacerdocio bautismal o común y el ministerial] están ordenados el uno al otro» (LG, 10).